Héctor Márquez Martínez, pescador oaxaqueño conocido como “Chiconunca”, zarpó desde Puerto Ángel el lunes 31 de agosto en una pequeña embarcación a motor llamada “Josmarcito” para pescar pez vela. Al capturar dos ejemplares perdió de vista la costa y quedó a la deriva. Declaró que se encontraba pescando un pez vela cuando se le “nubló la visión” y perdió de vista la orilla de la playa, aunque mantuvo la calma al principio, se dio cuenta que ya se encontraba perdido y muy lejos de la costa. Para sobrevivir varios días bajo el sol y el hambre, comió tortugas marinas e hizo amistad con un pato que lo acompañó en la travesía.

Un carguero panameño lo localizó y notificó sus coordenadas a las autoridades, aunque aparentemente hubo dificultades de comunicación por el idioma, lo que impidió establecer las condiciones necesarias para trasladar al pescador de su lancha al barco. Ese primer avistamiento ocurrió a 240 kilómetros de la costa, frente a Salina Cruz, en el Istmo de Tehuantepec, mientras el buque navegaba desde Manzanillo hacia Panamá. Finalmente, tras permanecer casi ocho días perdido en altamar, Márquez fue rescatado con vida por un buque de la Secretaría de Marina de México el lunes siguiente, cerrando así una odisea que generó gran expectativa en su comunidad de Puerto Ángel, Oaxaca.
En Colombia no se ha registrado un caso reciente de similar magnitud, aunque episodios de pescadores a la deriva en el Pacífico también han ocurrido en el pasado, especialmente en zonas costeras de Nariño y Chocó, donde la pesca artesanal enfrenta riesgos comparables por corrientes fuertes y embarcaciones pequeñas sin sistemas de comunicación satelital.

