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El papel de las leguminosas del género Trifolium en la fijación biológica de nitrógeno y la sostenibilidad de suelos

Culture

19 de julio de 2026

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El papel de las leguminosas del género Trifolium en la fijación biológica de nitrógeno y la sostenibilidad de suelos

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El uso de plantas del género Trifolium (comúnmente conocidas como tréboles) en la gestión de coberturas vegetales y pasturas responde a principios estrictos de la agronomía y la ciencia del suelo, alejándose de la clasificación convencional y comercial de la planta como una “maleza” o planta arvense indeseable. Desde una perspectiva biológica, el trébol opera como un vector de fertilización natural gracias a su capacidad para realizar la Fijación Biológica de Nitrógeno (FBN), un proceso bioquímico clave que reintroduce este macronutriente esencial en los ciclos de los ecosistemas terrestres sin necesidad de insumos sintéticos.

Este fenómeno se fundamenta en una relación simbiótica mutualista con bacterias del suelo pertenecientes al género Rhizobium. Las bacterias colonizan los pelos radiculares de la planta, induciendo la formación de nódulos radiculares especializados. Dentro de estas estructuras, los microorganismos expresan el complejo enzimático nitrogenasa, el cual rompe el triple enlace covalente del nitrógeno atmosférico gaseoso (N2​), transformándolo en amonio (NH4+​), una forma química biodisponible que la planta puede asimilar para la síntesis de aminoácidos y proteínas. A cambio, el trébol transloca hacia los nódulos los carbohidratos y azúcares resultantes de su actividad fotosintética para sustentar el metabolismo energético bacteriano.

La transferencia de este nitrógeno hacia el suelo circundante y la vegetación acompañante (como las gramíneas en céspedes o pastos mixtos) no se produce por excreción directa de las raíces vivas, sino a través del recambio y descomposición del tejido vegetal (turnover). A medida que las raíces viejas, los nódulos senescentes y la biomasa aérea (hojas y tallos cortados) mueren, la microbiota detrítica del suelo descompone la materia orgánica, liberando el nitrógeno orgánico en un proceso de mineralización que funciona como un fertilizante de liberación lenta. En sistemas agropecuarios, este ciclo de nutrientes se acelera mediante el pastoreo, donde los rumiantes metabolizan la biomasa del trébol y devuelven el nitrógeno al suelo de forma concentrada a través de las deyecciones, optimizando la estructura del suelo y reduciendo la lixiviación de nitratos asociada a los fertilizantes químicos tradicionales.

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